
Continuidad o continuismo es una disyuntiva que se plantea el gobierno de Mariano González Zarur. La idea es diferenciar su administración de la de su sucesor. Porque rompe con la regla de que gobernador no deja gobernador.
Después de dos gobiernos de alternancia. En el que uno de ellos convierte a Tlaxcala en una entidad con mayor pobreza. A pesar del incremento constante de las transferencia del gobierno federal. El sexenio 2010–2016 tiene algunos aciertos.
El más importante, desarrollar una política industrial, a partir de convertir a la entidad en el mayor proveedor de la industria automotriz asentada en el territorio poblano. Lo que permite mantener en constante crecimiento el empleo.
La decisión de nombrar como sucesor a quien invita como secretario de gabinete. Convierte en secretario de Turismo, luego en candidato a diputado local, presidente del Congreso, presidente del PRI y candidato al gobierno del estado.
Esta acción es interpretada como signo de continuismo. Pero no se trata de ello sino de continuidad de las ideas y proyectos que dan resultado. Entre otros, la disminución de la pobreza y de la pobreza extrema, la generación de empleo en el sector secundario y elevar los niveles de bienestar.
Continuidad significa “cualidad de continuo; circunstancia de ocurrir y realizar una cosa sin interrupción”. A diferencia de continuismo que “es la ausencia de cambios o renovación en un proceso o situación particularmente política”.
Lo cierto es que no hubo continuidad, pero sí continuismo. Porque frente a la esperanza de refresco de la clase política local. El ejecutivo forma un gabinete con funcionarios de nivel medio para llevarlos al siguiente nivel.
A 20 meses de que concluya la administración. No es posible ubicar dentro del gabinete a quién pueda dar la batalla para lograr continuidad. Aunque se intenta, no pudo construirse un candidato como lo hizo el gobierno anterior.
