
Territorio y autonomía. A Tlaxcala y los tlaxcaltecas no pueden entenderse si no es en relación con el territorio y la autonomía que han mantenido. Supera el paso de señoríos, cabildo indígena, territorio, distrito y Estado soberano.
Los límites territoriales han variado muy poco. La extensión que tiene antes de la llegada de Hernán Cortes y la que mantiene hasta la fecha casi es la misma. A excepción de la concesión adicional que se le proporciona en 1860.
Cualquier persona que tome un mapa de Tlaxcala, observa que el territorio tlaxcalteca adquiere una forma geométrica parecida a un rombo. Puede trazar una línea imaginaria para dividirla y como refiere Rendón Garcini se quedará con dos repúblicas; la de indios y españoles.
En el norte se encuentran la mayor parte de las haciendas, los ranchos y también las familias que han dirigido la entidad desde el Porfiriato. La población está formada por los descendientes de los criollos y mestizos de ascendencia española.
En el centro sur se localiza la mayor parte de los pueblos originarios. Ahí se encuentra el mayor asentamiento poblacional. El centro del poder indígena. Son los herederos del pueblo tlaxcalteca. Son los mestizos de matriz indígena.
“Las características que cada una de ellas posee han influido en el desarrollo de sus propios tipos de producción, organización económica, densidad demográfica, acceso y explotación de los recursos naturales, estructuras sociales y agrarias, vías de comunicación y, en una palabra, en sus procesos históricos”.
Aunque a lo largo del tiempo han tenido diferencias, las condiciones materiales de existencia les han llevado a convivir durante toda su historia.
Hay que revisar la participación de ambos en el movimiento de Independencia y no en la Colonia. Ahí puede encontrarse el motivo del estigma que hasta la fecha lastima sus relaciones.
