En un hecho histórico, el presidente de México, Andrés Manuel López Obrador tomó la decisión de combatir el indignante robo de combustible, delito que fue creciendo de forma exponencial en los gobiernos de Vicente Fox, Felipe Calderón y Enrique Peña Nieto, es decir, en los últimos tres sexenios el huachicol creció como la espuma con la tolerancia y complicidad del más alto nivel, tanto los presidentes en turno como los encargados de las instituciones vinculadas con los energéticos, en otras palabras tanto la Secretaría de Energía, Pemex y la propia Secretaría de Hacienda y Crédito Público, se hicieron de la vista gorda o recibieron parte del pastel, unos y otros simularon estrategias para reducir el robo, pero en la práctica vieron pasar por sus propias narices las pipas con el combustible. No conformes, dejaron caer a pedazos a una de las industrias pilares de la economía mexicana, pues vendieron mediáticamente la inviabilidad de rescatar a Pemex en la extracción, producción, circulación y distribución de petróleo, gasolina, diésel, turbosina y gas natural.
Esos gobiernos dieron preferencia al mercado internacional; de hecho, nos convirtieron en uno de los principales importadores de gasolina y gas del planeta, en contradicción con la importante cantidad de petróleo que está en el subsuelo y en las aguas marítimas que son parte del Estado mexicano. Los gobiernos neoliberales no sólo desmantelaron la soberanía nacional, sino que además de ampliar la brecha de desigualdad favorecieron el enriquecimiento ilícito de cuello blanco, de los líderes sindicales, trabajadores del sector y de líderes de los cárteles del crimen organizado. De ese tamaño es la caja de pandora que se está abriendo con el combate al huachicol y de eso deben dar explicaciones los ex presidentes de México, “que se lo(s) crea su abuela” sic. Vicente Fox que no sabían del sangrado de los ductos.
De hecho, las últimas tres administraciones no quitaron el dedo del renglón para privatizar a Petróleos Mexicanos. Vicente Fox y Felipe Calderón lo intentaron, pero los cambios al marco legal fueron bloqueados por el PRI, no porque el tricolor estuviera en contra de la privatización, sino porque nadie quería pagar los posibles costos políticos de una reforma energética antipopular. Por dos sexenios la reforma estuvo detenida por intereses políticos, fue hasta el gobierno de Peña Nieto que a través del Pacto por México, lograron imponer a la fuerza con la suma del PRI, PAN y PRD la reforma energética, esta que permitía una privatización disfrazada y cuyo efecto inmediato fue el gasolinazo de enero de 2017 que llevó al aumento de la inflación más alta en los últimos 17 años. De hecho, se podría suponer que la pérdida de ganancias de Pemex por el robo de combustible era parte de la estrategia para mantener el discurso de las bondades de la reforma y la privatización simulada del sector energético, excelente forma de justificar la insolvencia petrolera.
En ese sentido, el huchicoleo sirvió para enriquecerse y para consolidar o dar pie a los jugosos negocios derivados de la reforma, sería muy importante que los ciudadanos supieran los nombres y apellidos de los ex funcionarios, empresarios y líderes que tienen inversiones en el sector petrolero producto de la reforma. También ahí nos deben una explicación los señores ex presidentes de ¿quiénes están en las nóminas de las empresas transnacionales como accionistas o como asalariados?
Es necesario acabar con el huchicol, sobre todo con el que se hace al interior de Pemex, ya sea a través de funcionarios de cuello blanco o por los miembros del sindicato, ambos coludidos con el crimen organizado; es necesario porque el huachicol muestra el nivel de corrupción de los gobiernos, el saqueo a la nación explicando parte de la desigualdad económica y, desde luego, el crecimiento de la violencia que como la humedad se extendió a otros delitos como el robo de combustible, negocio jugoso que, según los registros del nuevo gobierno, oscila en los 60 mil millones de pesos anuales. Es necesario el combate al robo de combustible porque será un ejemplo de que la lucha contra la corrupción y la impunidad va en serio, a pesar de las resistencias, sobre todo, mediáticas, empresariales y políticas. Bien hace el presidente en no dar un paso atrás.
Desde luego que el combate tiene algunos efectos como la falta de suministro de gasolina en algunos municipios del país, confiamos en que pronto se resolverá, pero serán más las ganancias de la lucha del presidente, pues se podrán reingresar miles de millones de pesos que serán utilizados para recuperar la soberanía energética. Al respecto, existen millones de mexicanos, organismos internacionales como el FMI, que apoyan el combate al huachicol y a pesar de los detractores, la economía no se ha desestabilizado, por el contrario el peso se ha recuperado en relación al dólar, la gasolina en ciertas regiones ha bajado de precio y los precios de la canasta básica han bajado en los mercados locales. Es hora de cerrar filas y apoyar al nuevo gobierno, entre tanto se debe llamar a cuentas a los ex presidentes, ya les quitaron la pensión, ahora que expliquen las ganancias obtenidas por el huachicol.
Entre tanto, todo indica que el frío seguirá en Tlaxcala, veamos si una buena taza de café ayuda a resistir las tempestades, se pronostica despedida en el mes de aniversario. Ver para creer.

