Su cuerpo es rechoncho y gris, de mirada amigable que recuerda a un perrito, un animal bonachón si existiera una definición coloquial; se trata del manatí, un mamífero herbívoro, que habita en las costeras y ríos contiguos al rededor del Golfo de México y Mar Caribe.
Esta especie en peligro de extinción, se encuentra amenazada en la zona de los Naranjos y Bitzales en Macuspana, Tabasco, luego de que el mes pasado reportaran la muerte de al menos 55 ejemplares debido a que se encontraron contaminantes en el agua de la región.
La Procuraduría Federal de Protección Ambiental (Profepa) confirmó una serie de muertes de estos animales desde el 18 de mayo y hasta la fecha no han identificado la causa de los decesos.
En tanto, la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat) emprendió acciones de rescate y resguardo temporal, como medida precautoria.
El plan de la dependencia considera las etapas de localización y captura, manejo y transporte, resguardo temporal y finalmente de traslocación o devolución al medio silvestre de los manatíes.

