Una de las raíces de la “esclavitud moderna” es el egoísmo de una sociedad falsa e hipócrita que está dispuesta a pagar por placer, sentenció Julio César Salcedo Aquino, obispo de Tlaxcala, con motivo de la celebración de la Tercera Jornada Diocesana de Prevención de la Trata de Mujeres y Niñas.
En la homilía ofrecida en el centro de Capacitación y Educación Integral «Luis Munive y Escobar», en Ocotlán, coincidió con el papa Francisco sobre la concientización de la sociedad, toda vez que hay ignorancia y poca voluntad para conocer el alcance del problema.
Apuntó: “Los que no quieren hablar del tema es porque se encuentran en la cúspide del consumo, pagan por los servicios de placer y los (delincuentes) involucrados no quieren que se hable de eso, pues se ven fracturados sus beneficios”.
Luego, comentó que el problema social llama a las parroquias, ciudadanos e instituciones a adoptar medidas para su prevención, en tanto la Iglesia ruega por convertir el corazón de los tratantes y pide por la libertad de las víctimas.
Antes, Marco Antonio Padilla Aguilar, coordinador de la Comisión Diocesana de Pastoral Social, hizo un llamado a todas las parroquias a implementar permanentemente acciones que contribuyan al respeto de la dignidad de las mujeres y que sirvan para prevenir la trata.
Además, invitó a los habitantes de las comunidades donde existe el problema a no ser indiferentes y, a no reproducir prácticas machistas que sostienen la violencia hacia las féminas. A los hombres les pidió evitar el consumo de mujeres y niñas víctimas, puesto que representa una de las principales columnas que sostienen el delito.

