DEMOCRATIZACIÓN DE LA CORRUPCIÓN.
En México vivimos una profunda crisis económica, política y social, resultado del régimen decadente, caduco, inhumano, voraz e insostenible, que ha gobernado nuestro país por más de 80 años.
Muchos son los problemas que tenemos que enfrentar como nación pero indudablemente los más graves son la corrupción y la impunidad.
Según datos del banco de México 9% del producto interno bruto se pierde por la corrupción, según datos aportados por una investigación realizada por José Luis Antón, 100 millones de dólares cuesta al año la corrupción en México.
La corrupción en el sistema político Mexicano no es nueva, pero se ha incrementado exponencialmente a partir de la aplicación en México del neoliberalismo, pues la corrupción pasó de ser un conjunto de prácticas aisladas o inconexas, a un ejercicio sistemático y sistémico. Vivimos en un estado de simulación; que ha creado un sistema que en su conjunto ha operado en los últimos 5 sexenios, desde Carlos Salinas de Gortari hasta Peña nieto para la corrupción. La corrupción se ha convertido en la principal función del poder político.
Los partidos políticos en su mayoría, adoptaron en lugar de un pacto a favor del Estado de derecho, un pacto tácito a favor de la ilegalidad y la impunidad. Decidieron aplicar “el tapaos los unos a los otros”.
La corrupción se ha democratizado; el estado y sus instituciones funcionan en razón de servir a un grupo minoritario, voraz y sin escrúpulos que ejerce el poder político y económico en México. Tlaxcala en un reflejo de esto, sino analicen quien nos gobierna, para quien gobierna y por quien gobierna.
Datos de la encuesta nacional de calidad e impacto gubernamental (inegi) revelo que Tlaxcala ocupa el 2do lugar en corrupción a nivel nacional, esto en la realización de trámites, pagos o solicitudes de servicios ante autoridades municipales, estatales o federales.
Actualmente contamos con instituciones, leyes y presupuestos millonarios para combatir la corrupción y la impunidad, recientemente incluso un sistema nacional anticorrupción, pero todo es pura simulación.
Es tiempo de que los ciudadanos nos informemos, dejemos la comodidad de la resignación y participemos, organizados y unidos contra la corrupción.
Basta de impunidad.
