
Para la artista francesa Candice Angélini su inspiración para la creación de arte proviene de ecos de vidas pasadas que le permiten liberar energía que canaliza en máscaras y muñecas que ella misma define como “figuras chamánicas”.
Las piezas de Candice Angélini son esculturas elaboradas con papel, cera, tinta, telas antiguas e incluso cabello y dientes humanos reales, que remiten a máscaras mortuorias o restos momificados.
La artista francesa se desempeñaba como enfermera cuando en el año 2000 abandonó abruptamente su profesión para dedicarse al arte, el cual se inspira en la estética tribal y la iconografía del siglo XIX.
Debido a las características de su elaboración y la intención que plasma en ellas, de acuerdo con la propia artista, sus piezas se convierten en una especie de objetos mágicos o exvotos, que son ofrendas a una divinidad por un favor otorgado.
