
Transformar la educación superior es un compromiso. Es un acuerdo entre las universidades e Instituciones de Educación Superior (IES), el Congreso de la Unión, la Auditoría Superior de la Federación y los sindicatos de trabajadores universitarios.
En primer lugar, la producción, transmisión y socialización del conocimiento debe servir para solucionar problemas del entorno. Por lo tanto, hay que romper la torre de cristal. En consecuencia, deben contribuir a elevar la calidad de vida de la población.
La obligatoriedad y gratuidad de la educación superior plantea una serie de retos. Las comunidades universitarias deberán reflexionar y cambiar para cumplir, de manera más efectiva, el compromiso social con el que fueron creadas.
Desde 1988 la política educativa del gobierno federal interviene en la vida de las universidades a través del financiamiento extraordinario. Lo que determina la adopción de una serie de características que definen un modelo educativo.
Las comunidades de las universidades públicas e IES tienen la oportunidad de replantear sus horizontes para enfrentar los nuevos retos que demanda la Cuarta Transformación.
La tercera de las funciones: extensión y difusión de la cultura surge en un momento histórico de América Latina y México. Porque un desarrollo diferente demanda una contribución distinta.
Los temas priorizados: Obligatoriedad y gratuidad, Transformación de las IES para fortalecer su contribución al desarrollo local, regional y nacional. Atención a los problemas estructurales de las universidades públicas y una política de financiamiento con visión de Estado.
Es momento de que la capacidad crítica y reflexiva de las comunidades les permita verse a sí mismas. Para replantearse las funciones sustantivas y acompañar un proceso de cambio que tiene en la educación uno de los pilares más trascendentes.
