
Una minoría modelo es una categoría propuesta por Daniel Montañez para destacar las características singulares que distingue a los tlaxcaltecas de los otros grupos originarios durante el proceso de colonización española y que parte de la diferencia que desde el inicio hace Hernán Cortés y que expresa en la llamada carta inédita.
“La provincia de Tascaltecal (Tlaxcala) está debajo de nombre de V. A., no por el provecho ni renta que della se ha de seguir, sino porque como V. M. por las relaciones ha visto, aquellos han sido harta parte de haberse conquistado toda esta tierra, aunque primero ellos fueron conquistados con harto trabajo; y por esto, porque parezca que tienen alguna más libertad no los repartí como los otros;..
Y porque tengan también solución, que conviene tanto como lo demás, están en la dicha provincia dos o tres hombres en guarda dellos e que les hacen sembrar maizales para V. A., y aun se criará algun ganado, y hacen en esta ciudad una fortaleza, y aun se tenga tal orden que las ciudades y villas: he hecho hacer allí un monasterio y están allí tres frailes que los instruyen en las cosas de nuestra fe, y desto tiene cargo el fator de V. A.”
Como apunta Ana Díaz Serrano esto es lo que permite a Tlaxcala constituirse en república de indios diferenciándola de la república de españoles (Puebla), lo que le posibilita adaptar su gobierno adoptando criterios de las formas de organización españolas.
El tiempo y el mestizaje ocasionaron cambios en la cultura de los indios norteños
En El traslado de familias de indios tlaxcaltecas hacia la región norte de la Nueva Galicia (Virreinato de Nueva España). Una política de colonización y pacificación del Imperio español de finales del siglo XVI, José Rojas demuestra que “la política de colonización y pacificación implementada por el Estado español en la región norte de la Nueva Galicia a finales del siglo XVI permitió una expansión encabezada por un grupo de familias de indios tlaxcaltecas del centro de México hacia el norte novohispano.
También, se comprobó que dicha política legalizó y legitimó la presencia tlaxcalteca en el norte novohispano y permitió que se generaran dos tipos de aculturación: la macroestructural y la microestructural; la primera afectó la organización política, religiosa y socioeconómica tlaxcalteca (correspondería a los conquistadores y funcionarios). La segunda, repercutió sobre los contenidos y valoraciones de los roles y estatus de las organizaciones socioculturales de base de las comunidades indígenas tlaxcaltecas y de indios chichimecas, principalmente.
De igual forma, se demostró que la aculturación de tipo microestructural afectó a los españoles que optaron por permanecer en dicho espacio. Con el paso del tiempo, las poblaciones indias de origen tlaxcalteca se vieron incrementadas por otros grupos humanos (negros, mestizos y mulatos) que buscaban obtener los privilegios que gozaban los tlaxcaltecas, éstos, por su parte, no tuvieron problemas en incorporar a los recién llegados. El tiempo y el inevitable mestizaje entre los diversos grupos ocasionaron cambios en la cultura de los indios norteños.
Los tlaxcaltecas. Minoría modelo
Daniel Montañez en “Minoría modelo: Astucia antropófaga de tlaxcaltecas en la nueva España”, explora como “Astucia y antropofagia alumbran cómo nuestros pueblos supieron presentar sus formas sociales bajo los códigos y lógicas del enemigo conquistador, haciéndole creer, seduciéndole, de que se trataba de un proceso de conversión y profunda cristianización.
Sabemos que no todos fueron ingenuos y que muchos frailes, como fray Bernardino de Sahagún, alertaron de esta posibilidad; así mismo, era también la estrategia de órdenes como la jesuita para evangelizar… Contrario a esta tendencia evangelizadora, hemos querido mostrar cómo los pueblos indígenas también fueron partícipes de esta tendencia histórica, haciéndose pasar por buenos salvajes para conseguir prerrogativas concretas de todo tipo.
Hemos puesto de ejemplo a los tlaxcaltecas por su situación tan particular dentro de aquello que hemos llamado minoría modelo. Lejos de querer entrar en el acalorado debate sobre su símbolo como traidores o no traidores, nos pareció un ejemplo espectacular para estudiar las lógicas de antropofagia simbólica, jurídica, política, pictográfica y de todo tipo.
Muchos pueblos ayudaron a los conquistadores, pero ellos supieron hacerse ver como los principales; para lo cual utilizaron, estrategias muy integrales que, además de incluir negociaciones y pactos, iban al centro de la cuestión, digamos, a descifrar el plano ontológico y epistemológico de sus conquistadores, para así convencerles de su profunda adhesión, que les serviría para seguir con diversos planos de su vida colectiva intactos.
Tlaxcala. Una república de indios
En La doble orilla. El modelo político de la monarquía hispánica desde una perspectiva comparada, Ana Díaz Serrano, al referirse a la formación de la república india de Tlaxcala, expresa que: La década de 1540 marca un punto de inflexión en la evolución política de la república india de Tlaxcala.
En 1545, Tlaxcala empezó a dar forma y contenido al gobierno local, con la regulación del cabildo a través de las ordenanzas municipales. Así, se consolidó la posición de la provincia como república de indios frente a la vecina república de españoles de Puebla de los Ángeles.
El modelo castellano fue implantado en todo el territorio novohispano, aunque con significativas adaptaciones al antiguo sistema de gobierno prehispánico. En Tlaxcala el establecimiento de un sistema de representación rotativo entre las cuatro cabeceras en las que había quedado dividida la provincia (con un alcalde y tres regidores por cada cabecera, elegidos anual o bianualmente por el conjunto de los principales de la provincia) garantizó cuotas mínimas de decisión a todos los principales, así como la intensificación de las relaciones entre los linajes indios preeminentes.
Por otro lado, una de las regidurías fue reservada a cada uno de los titulares de la cabecera, lo que aseguró la preeminencia socio política a los antiguos tlatoque. De este modo, la implantación del cabildo indio dispuso la reformulación de la jerarquía prehispánica en términos europeos, que conllevó la imposición de una nueva disciplina social (católica) y económica (principalmente la recaudación del tributo real), así como la consolidación de los intermediarios reales (el corregidor y sus delegados).
El poder territorial fue ocupado por un grupo hegemónico educado y guiado por los religiosos en su proceso de adaptación al modelo exportado desde Europa.
