
La feria de Tlaxcala será el escenario donde se refleje el significado de la fundición del “acero y el plumaje” y “raíz de la nación”. La celebración del encuentro de las dos culturas es la oportunidad para enseñar por qué esta entidad es cuna del mestizaje y la nación.
Será una muestra de cómo se integran 300 años de colonia, 100 de independencia y 100 de revolución. La feria es una exposición donde se conjugan el pasado, el presente y el futuro de los tlaxcaltecas.
La apropiación del conocimiento tendrá ahí su reflejo. Lo que inicialmente se llamó el escaparate de la vida productiva, social y cultural de la entidad más pequeña de la república, entre octubre y noviembre será el espejo donde se vea el país.
La comisión de los 500 años tiene una excelente oportunidad para mostrar la multiplicidad de formas en que los tlaxcaltecas conservan el conocimiento originario. Así como la adopción y adaptación que hacen de los aportes del mundo occidental.
Quizá la Secretaría de Turismo, la Comisión de los 500 Años y el Patronato de la Feria sorprendan al propio y al visitante al mostrar una feria temática de los 500 años. En donde por 20 días verán desfilar en un solo momento, el tiempo tlaxcalteca.
Es probable que cada uno de los 60 municipios se presente con sus bailes, su comida, sus artesanías. Los visitantes experimentarán todo lo que el Legislativo ha declarado como patrimonio cultural del estado.
La feria de Tlaxcala, de la que se presume llegan alrededor de 1.5 millones de visitantes. En su mayoría son tlaxcaltecas que viven en Tlaxcala, en la región centro y fuera del país. Es una feria de tlaxcaltecas para tlaxcaltecas.
Si la feria no es así, el gobierno del estado, la Secretaría de Turismo, la Comisión de los 500 Años y el Patronato habrán perdido otra oportunidad.
