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NECESARIA, LA EDUCACIÓN CÍVICA CONTRA QUIENES QUIEREN ERIGIRSE COMO VOCEROS DEL PUEBLO: BELTRÁN. Nota de: La Jornada de Oriente. https://www.lajornadadeoriente.com.mx/tlaxcala/ducacion-civica-voceros-pueblo-beltran/-J


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La democracia es uno de los términos de los que más se ha abusado en la humanidad para erigirse como voceros del pueblo y para cometer atrocidades, advirtió Yuri Gabriel Beltrán Miranda, consejero del Instituto Electoral de la Ciudad de México (IECM), ante lo cual subrayó la necesidad de que se impulse una educación cívica entre las nuevas generaciones para que elijan a quien mejor los represente, pero también para exigirles el cumplimiento de sus compromisos.
 
Resaltó que ante esa tendencia, corresponde a los institutos electorales que operan en las entidades diseñar y llevar a cabo las acciones de educación cívica necesarias para que la población tenga los elementos que le permitan votar de manera informada y libre a sus autoridades.
 
Al impartir la conferencia magistral “La importancia de la construcción de la ciudadanía democrática”, como parte del foro de educación cívica “Nuevas generaciones en formación ciudadana”, que organizó este miércoles el Instituto Tlaxcalteca de Elecciones (ITE) en el auditorio anexo a Rectoría de la Universidad Autónoma de Tlaxcala (UAT), Beltrán Miranda consideró que los gobiernos no deben tener una injerencia total en esta labor, pues se corre el riesgo de que las educación cívica se ajuste a su visión particular.
 
En este tenor, insistió sobre la importancia que implica que los institutos electorales locales se hagan cargo frontalmente de las tareas de educación cívica, pues en algunos casos, aseguró, ha sido “ejemplar”. “Entre más rápido aprendamos los unos de los otros y podamos intercambiar lo que está funcionando bien o mal, mejor servicio vamos a dar al país”.
 
Refirió que entre las estadísticas que obligan a tomar a las autoridades electorales a tomar en serio su papel, son las que recientemente fueron dadas a conocer por la organización Latinobarómetro, que indican que solo el 38 por ciento de la población en América Latina apoya la democracia, “son datos escalofriantes”, consideró, pues quiere decir que “dos de cada tres mayores de 18 años preferiría otro régimen encima del democrático”.
 
Ese porcentaje refleja, comentó, que la “enseñanza de valores democráticos no está resultando del todo y tenemos que cambiar de estrategias en México y en el resto de Latinoamérica”.
 
Observó que la educación cívica suele tomarse como algo que llevan a cabo los órganos electorales en las entidades en sus tiempos libres, cuando no tienen que organizar elecciones, pero, a su consideración, la educación cívica “debe ser la tarea principal” de estos organismos “y más vale que lo asumamos así”.
 
Ante un público compuesto por alumnos de la UAT, funcionarios universitarios y de organismos electorales, recordó que en algún momento se pensó que la educación cívica se limitaba solamente a enseñar a los votantes cómo emitir su sufragio, en el entendido que “siempre se equivocaban” al momento de colocar la X en las boletas electorales o al momento de depositarla en la urna correspondiente.
 
“¿De verdad se necesitaba un programa de educación cívica para ello?, ¡pues claro que no! (pues) el problema de la educación cívica, como se ha sabido desde finales del siglo pasado, no tiene que ver con el mero ejercicio de, materialmente, emitir el voto o ser funcionario de casilla”.
 
Lo que se debe enseñar a la ciudadanía es “cómo tomar una decisión que va a tener consecuencias políticas para los próximos años, cómo conseguir información y validar que ésta es falsa, cómo exigirle a los gobiernos, cómo hacerse escuchar por los gobiernos y cómo involucrarse en la toma de decisiones de nuestras autoridades”.
 
Todo esto implica, asentó, un cambio de paradigma, pues el mero acto de enseñar que realizan los institutos electorales de los estados es “solamente la punta del iceberg de una tarea mucho más compleja” que deben hacer, de lo contrario no deben extrañarse de que “solo dos de cada tres confían en una democracia para resolver problemas”.
 
Porque, observó, la democracia, para que resuelva problemas, requiere que la ciudadanía participe, exija, demande bienes y servicios y que sepa cómo incidir en la toma de decisiones, pero “¿le vamos a decir lo mismo a todos los ciudadanos y ciudadanas?, por supuesto que no, porque hay algunos a los que se les ha hablado muy poco como a jóvenes los indígenas, a las mujeres y a los migrantes”.
 
En este último sector, señaló que no ha encontrado un solo programa de participación cívica “para los casi 12 millones de mexicanos que viven fuera del país”. Advirtió que uno de los retos de los organismos electorales “es que tenemos que hacer programas diferenciados para enviar un mensaje a cada uno de los grupos poblacionales”.
 
Previamente, la presidenta del ITE, Elizabeth Piedras Martínez subrayó que la construcción ciudadana es una asignatura pendiente en la democracia mexicana y que la educación cívica aún está lejos de lograr su objetivo.
 
“La existencia de ciudadanas y ciudadanos informados que participen es la mejor garantía para la democracia. La ciudadanía no puede ser vista únicamente como una serie de derechos abstraídos de la práctica cotidiana, sino como la formación de personas con capacidad de acción, que conozcan, tomen conciencia y participen en los asuntos públicos de su entorno más cercano”.