
A finales de la primavera y durante el verano, es común observar en los árboles pequeñas comunidades de <<procesionarias del roble>> (Thaumetopoea processionea L.), mejor conocidas como azotadores o gusanos quemadores.
Un caso reciente se registró en la Jardín Botánico de Tizatlán, en el que una visitante recomendó a los padres de familia extremar precauciones con los más pequeños, ante la abundante presencia de estos animales en los árboles y áreas verdes del lugar.
En caso de contacto con la oruga es recomendable lavar el área afectada con abundante agua; retirar los pelos urticantes con pinzas de depilación o cinta adhesiva; acudir a un especialista en caso de vómito, calambres, o alguna otra molestia y estar atento a las reacciones para evaluar cualquier posible reacción alérgica.
En México se les llama “azotadores”, en Chile “procecionarias” y en Argentina “gatas peludas”, pero para la ciencia son orugas, cuya peculiaridad en su método de defensa son los pelos urticantes que le sirven contra cualquier depredador, agresor o descuidado.
La especie no es monofilético, es decir, que no pertenecen a un solo linaje, y por lo tanto hay especies con estas características en varias familias de mariposas, por lo que hay diversidad en tipos, formas y coloración.
Finalmente, sus desplazamientos se realizan siempre en procesión, formación característica a la que deben su nombre común (procesionarias). Por ello, se pueden observar en, con mayor frecuencia en árboles, en fila o figura romboidal alargada.
Los azotadores poseen una cubierta de pelos como defensa ante los depredadores, los pelos urticantes las protegen de pájaros y lagartijas.
