Don Roque Corrales Soqui ingresó a una clínica del ISSSTE en Sonora, entidad en la que laboraba y desde donde enviaba dinero para la manutención de su familia, compuesta por su esposa y dos hijos varones, sin embargo eso cambió abruptamente el pasado 12 de enero del 2019 -fecha en la que ingresó delicado de salud al ser atacado por una meningitis bacteriana- que derivó en múltiples infartos al cerebro, originados por la presunta negligencia de algunas autoridades y personal médico de aquel nosocomio.
Su esposa, maestra de profesión y vecina de la capital tlaxcalteca –que por razones de seguridad reserva su identidad- es quien ha tenido que sobrellevar este penoso hecho de manera silenciosa y resignada, sin embargo, ante el acoso y la intimidación por parte de órganos internos de aquel hospital decidió buscar la asesoría del despacho “Calva-Carro Abogados”, quienes hoy están analizando la posibilidad de actuar en contra de quien o quienes resulten responsables por los hechos ya narrados.
De acuerdo con la versión de la afectada, el pasado 12 de enero del 2019, su esposo ingresó a la Unidad Familiar de Atención Medica, asentada en Agua Prieta Sonora, sin embargo ante la gravedad del paciente se determinó trasladarlo al “Hospital Doctor Fernando Ocaranza”, ubicado en Hermosillo, Sonora, ingresando delicado, sí, pero aún consciente el pasado 13 de enero, alrededor de las 11 de la mañana.
“Casi luego que llegaron, me dice mi sobrina, que casi de inmediato le detectaron probable meningitis bacteriana, así está en su hojita, probable meningitis bacteriana”, relata para “En Línea” la cónyuge del agraviado.
Con este diagnóstico y luego de casi tres días sin recibir atención, don Roque Corrales Soqui empeora, por lo que su pareja –una vez trasladada con sus propios recursos hasta aquella entidad- exige atención para su paciente, no sin antes hacer notar a los médicos y enfermeras que su pareja debía estar bajo cuidados especiales y aislamiento, pues luego de una revisión en diversos textos, la pareja sentimental del internado había notado estas particularidades del padecimiento de Roque Corrales, señalamiento que incomodó al personal médico.
“A él no le hicieron la punción lumbar, que es un estudio obligado para estos casos y que implica la extracción de un líquido de la columna (sic), que es la única manera de diagnosticar esta enfermedad… varias veces se quedó el material dispuesto para aquel estudio, pero la respuesta para su falta de acción siempre fue que no había dinero, y la charola con la mesita allí se quedaba, yo vi eso el martes 13 de enero, fecha en la que pude llegar a Sonora, sin embargo mi sobrina me confirma que así sucedía, lo mismo, desde el primer día que él llegó. Una vidente falta de atención”. Narra molesta y con lágrimas.
Hoy en día el paciente se encuentra en la cama 115, espacio al que fue confinado desde el pasado 16 de enero por indicaciones del personal médico y en el que, contra todo pronóstico, logró despertar, sin embargo casi una semana después de su “milagrosa recuperación” y luego de recibir una inyección -de la que todavía no se tiene claridad por parte de los familiares sobre el medicamento que le fue suministrado-, Roque Corrales cierra los ojos, sin saber que aquel sería su ultimo día con posibilidad de valerse por sí mismo, esto pese a la sordera, que hasta ese momento era la única secuela que se había percibido ante la falta de tratamiento y atención médica adecuada.
Con todos estos antecedentes y ante tantas inconsistencias, la profesora de origen tlaxcalteca e integrante de la sección 31 del Sindicato Nacional de Trabadores de la Educación (SNTE), decide buscar respuestas, por lo que solicitó un resumen clínico el pasado 23 de enero, sin embargo, la respuesta del hospital es una amenaza a la catedrática tlaxcalteca, quien decide iniciar una revisión de este caso por la vía legal. Aunque para este momento su pareja ya había sufrido múltiples infartos al cerebro y una embolia que le ha paralizado el cuerpo al padre de sus hijos.
“Lo que me responde el hospital, con un oficio de amenaza, en donde dicen que ya reportaron que yo lo dejé abandonado ante el 911, me mandan el número de reporte y que tengo una denuncia ante Derechos Humanos por abandono de paciente”. Confirma la catedrática.
Sin embargo, esta respuesta tiene un por qué, ya que previamente, la pareja del agraviado había acudido al hospital en busca de apoyo, pues había tenido conocimiento de la intención de esta institución para “dar de alta” al paciente, sin que esto tuviera una justificación, pues él, en definitiva, había perdido la posibilidad de valerse por sí mismo, mucho menos de recuperar su salud.
“nosotros ya interpusimos una demanda de amparo ante el juzgado de Hermosillo, la señora nos comenta que su esposo está a punto de ser dado de alta sin haber recibido el servicio de salud correspondiente y que ya se encuentra en un estado de salud precario, que consta en gráficas y videos, en donde es evidente la desnutrición de su paciente y que ya no se puede valer por sí mismo; gracias al amparo ya no lo van a sacar del hospital pues la autoridad a través del juez les pide brindar el servicio de salud hasta que el paciente esté sano y en caso de no poder suministrar el servicio lo debe encauzar a la institución que lo pueda hacer… sin embargo sigue existiendo desacato a un ordenamiento judicial de juzgado de distrito por parte de la institución médica e incluso hemos detectado notas clínicas alteradas y esto es muy delicado, por lo que nosotros agotaremos todas las instancias y términos para garantizar los derechos del paciente y la reparación del daño de los afectados”. Sentenció el abogado Israel Calva Corro, jurista que ha tomado el caso de la familia tlaxcalteca.
