La discapacidad no es el panteón de los sueños y mucho menos terreno fértil para la infelicidad, considera Antonio Flores Flores.
A dos años de sufrir un accidente que lo postró en una silla de ruedas para toda su vida, Toño ha aprendido que la vida “es un regalo” que se debe vivir a cada momento.
Amante del rock urbano y ska, Antonio Flores es uno de los 68 mil tlaxcaltecas (5.4 de la población total según cifras oficiales) que padecen algún tipo de discapacidad.
No solo eso, el originario de Chiautempan también fue uno de los más de 26 mil asistentes al memorable concierto gratuito que ofrecieron recientemente en el recinto ferial de Tlaxcala dos de sus bandas preferidas: Inspector y Haragán y Cía.
Los obstáculos que padeció Antonio y el encierro de casi un año en su habitación fueron superados con el apoyo de su esposa y sus dos jóvenes hijos que lo inyectaron de actitud positiva, terapias y mucho rock.
Por eso acudió a ese concierto en el que, sin siquiera pensarlo, logró uno de sus grandes sueños: cantar al lado de sus bandas preferidas.

