Vecinos de las calles Allende, 20 de Noviembre e Indeco, de San Nicolás, municipio de San Pablo del Monte, amanecieron este jueves con el desconcierto emocional y el trago amargo, un día después del linchamiento de un presunto delincuente, quien antes de morir confesó haber participado en el robo de una camioneta.
Antonio Tepal Ortiz recuerda que pasó momentos dramáticos con sus hijos, ya que alrededor de las 13:00 horas, decenas de granaderos de la Comisión Estatal de Seguridad lanzaron gases lacrimógenos, que perturbaron a los habitantes, muchos cerca de desmayarse al tener problemas respiratorios.
“Nos faltaba oxígeno, pude ver cómo Luis Calyecac, director de Gobernador municipal, se estaba ahogando, se refugió como muchos en los negocios que estaban abiertos, los niños lloraban y eran asistidos por adultos, les limpiaron sus caras con agua”, refirió el vecino de la comunidad de san Nicolás.
Recordó que en repetidas ocasiones la policía municipal de San Pablo del Monte intentó rescatar al ladrón, «pero la gente se mostró agresiva, incluso algunos representantes de la presidencia municipal los amenazaron y no dejaban que liberaran a la persona”.
Tepal Ortiz señaló que el joven atrapado estaba en el suelo y pasaban los minutos recibiendo golpes por todo el cuerpo, “eran patadas, agresiones con palos y piedras, incluso le pusieron gasolina pero en ningún momento prendieron fuego en su cuerpo”.
El vecino de San Pablo del Monte apuntó que mientras unos disfrutaban golpear al delincuente otros mostraban preocupación y tristeza porque se trataba de un ser humano.
“Después de tres horas fue cuando rescataron a esa persona, ya moribunda, instantes antes recibió una pedrada en la cabeza, una piedra de una dimensión superior a su cabeza que terminó por destruir su vida, quedando boca abajo y respirando de una forma como si estuviera ya en un instante de agonía”, dijo.
Añadió que la policía en todo momento intervino «tratando de hacer entrar en conciencia a la molesta gente, muchos eran jóvenes alterados, fuera de control; ellos en ningún momento accedieron a entregarlo y paulatinamente fue aumentando el número de inconformes hasta llegar a un total de 600 personas aproximadamente, de ellas 200 concentradas en la calle Allende y dispersas otras 400 aproximadamente en las calles 20 de noviembre e Indeco”.

