Por: Francisco Toscano Sosa
San Martin Texmelucan, Pue.- El reporte de la explosión se registró a las 05:30 horas de esa mañana del domingo 19 de diciembre de 2010, a consecuencia de una toma clandestina que era ordeñada; derramando durante varias horas combustible sustraído de los ductos de Petróleos Mexicanos.
Las llamas alcanzaron una altura de más de 10 metros provocando pánico entre la población de colonias aledañas al Arenal como la Colonia Solidaridad, San Damián, la Junta auxiliar de San Lucas Atoyatenco y en general a toda la población del municipio de Texmelucan incluso de municipios vecinos, siendo nota nacional e internacional.
La concentración de medios de comunicación, prensa, radio y televisión fue inmediata, al igual que el apoyo de los cuerpos de rescate de municipios vecinos poblanos y tlaxcaltecas, ya que los cuerpos de rescate de Texmelucan, fueron y continúan siendo insuficientes para hacerle frente a una tragedia de tal magnitud.
El panorama era desolador, ese amanecer rojo que vistió de luto a desenas de familias, a todo Texmelucan será difícil de olvidar, principalmente para quienes lo vivieron en carne propia y que a siete años de aquella tragedia aún viven con las secuelas que les dejo esta explosión que fue visible a varios kilómetros de distancia.
Las cifras que dejo el siniestro fueron devastadoras, se contabilizaron 30 personas fallecidas entre ellas un cuerpo que no fue identificado, poco más de cincuenta personas lesionadas con quemaduras de gravedad, cientos de personas evacuadas que fueron llevadas a diversos alberges que fueron habilitados, se contabilizaron al menos 80 viviendas que quedaron completamente calcinadas, también 80 vehículos completamente destruidos, severos daños de contaminación al medio ambiente y completa destrucción en gran parte del rio Atoyac, pero sobre todo el temor, la desesperanza entre la población que no daba crédito a lo sus ojos miraban.
“Fue un verdadero infierno, corríamos desesperados lo que yo quería en ese momento era concentrar a toda mi familia y que alguien nos rescatara, como pudimos salimos descalzos, semidesnudos sin rumbo, lo único que queríamos era salir de ese infierno que toque, que vi, que respire y que aún recuerdo, con un nudo en la garganta”, relato uno de los sobrevivientes para Ruta Informativa.
A siete años de aquella tragedia, los gobiernos municipal, estatal y federal no han podido o no han querido tomar cartas en el asunto. San Martin Texmelucan, continua siendo punto rojo, ha registrado altas cifras de tomas clandestinas, la detención de miles y miles de contenedores con hidrocarburo, unidades involucradas con el robo y trasiego de este que diariamente ponen en peligro latente a miles de ciudadanos.
Texmelucan continúa siendo nota con el hallazgo de tomas clandestinas en lugares estratégicos tales como la localizada debajo del altar de la Virgen de Guadalupe, fue localizado un “huachitunel”, fue localizado un predio con treinta vehículos utilizados para el robo de combustible, la aparición de bidones y camionetas calcinas son de manera constante.
Aquella explosión del domingo 19 de diciembre del 2010, dejo a treinta personas fallecidas, sin embargo este ilícito cometido en la región continua dejando víctimas mortales con las ejecuciones que se han dado en los últimos días en donde diversas bandas de los llamados huachicoleros se disputan las plazas, rebasando a los tres niveles de gobierno.
A la fecha el gobierno municipal que encabeza Rafael Núñez Ramírez, y a través de su regiduría de Protección Civil que se encuentra a cargo de Mateo Juárez, no han podido ni siquiera dar resultados para que el municipio cuente con un atlas de riesgo, la misma situación se dio en la pasada administración en donde la regiduría de protección civil que ocupo Gustavo Berra Medrano paso sin pena ni gloria.
Este día, a siete años lo único que las autoridades municipales alcanzan a realizar es un homenaje póstumo en la zona cero, un homenaje dedicado a las 30 víctimas mortales que dejo aquel domingo trágico.





